REGLAS GENERALES
Para conseguir el apareamiento de dos especies de géneros distintos se pueden emplear muchos métodos, que varían en función de las especies a utilizar y del espacio disponible. Hay una vieja regla que dice que en la primera generación filial ( la llamaremos F1) el padre aporta los colores y la madre la forma, pero esto no siempre se cumple, aunque invirtiendo el sentido de la hibridación el resultado puede cambiar confirmando la regla, o al menos en parte.
Este último fenómeno es más frecuente en los estríldidos que en los fringílidos. Otro dato importante que hay que evitar cruzar individuos de factor rojo con individuos de factor amarillo, porque si no, al llegar la muda, tendríamos un quebradero de cabeza y no sabríamos si tenemos que darles colorantes o no.
Para obtener buenos F1 conviene cruzar individuos cuyos dibujos se superpongan de forma que se pueda realzar tal característica incluso en el híbrido. Por ejemplo, casi todos los carduelis tienen la banda alar amarilla y al cruzarlos entre ellos se pueden obtener unos F1 con una espléndida banda alar. En el caso de que los dibujos no coincidan, el efecto será más o menos intermedio y sólo excepcionalmente se conseguirá la dominancia completa de la característica de una especie, como por ejemplo en la hibridación entre el jilguero y el pardillo Sizerín, en la que apenas aparece el color negro de la cabeza del jilguero.
Por lo que respecta a las especies cuyas épocas reproductivas no coinciden, por proceder de hemisferios distintos, lo mejor es cruzarlas solamente entre ellas (por ejemplo, cruzar los serinus africanos entre ellos o con el verderón del Himalaya,etc.). De lo contrario habría que alterar el fotoperiodo para anticipar el celo de una de las dos especies. También se podría esperar un invierno templado que anticipe el celo de las especies de nuestro hemisferio o un otoño cálido que retarde su muda.
Una regla importante es la de cruzar individuos de una talla lo más similar posible evitando machos grandes y hembras pequeñas, pero no al revés, pero incluso en este caso, conviene prestar más atención al carácter de los pájaros que a su talla. Por ejemplo, una hembra de cantor de África puede aparearse incluso con un verderón, porque si ella no lo acepta como pareja lo más probable es que intente darle de comer en vez de perseguirla furiosamente por toda la jaula. Al contrario, un cantor de África macho colocado con una hembra de camachuelo común puede llegar a inhibirla a causa de su insistencia para cubrirla.
Pero, por muchas reglas y métodos de que dispongamos, lo más importante para tener éxito en las hibridaciones es analizar y comprender el carácter de cada pájaro.
Al igual que cuando se desean obtener estirpes puras, los reproductores deberán ser tranquilos y con una salud a toda prueba, partiendo de estas características fundamentales, cada pájaro tiene un carácter que lo hace ser único y que el criador deberá aprender a reconocer reservando los machos más agresivos para las hembras más fogosas y los más mansos para las hembras más sumisas.
Para conseguir el apareamiento de dos especies de géneros distintos se pueden emplear muchos métodos, que varían en función de las especies a utilizar y del espacio disponible. Hay una vieja regla que dice que en la primera generación filial ( la llamaremos F1) el padre aporta los colores y la madre la forma, pero esto no siempre se cumple, aunque invirtiendo el sentido de la hibridación el resultado puede cambiar confirmando la regla, o al menos en parte.
Este último fenómeno es más frecuente en los estríldidos que en los fringílidos. Otro dato importante que hay que evitar cruzar individuos de factor rojo con individuos de factor amarillo, porque si no, al llegar la muda, tendríamos un quebradero de cabeza y no sabríamos si tenemos que darles colorantes o no.
Para obtener buenos F1 conviene cruzar individuos cuyos dibujos se superpongan de forma que se pueda realzar tal característica incluso en el híbrido. Por ejemplo, casi todos los carduelis tienen la banda alar amarilla y al cruzarlos entre ellos se pueden obtener unos F1 con una espléndida banda alar. En el caso de que los dibujos no coincidan, el efecto será más o menos intermedio y sólo excepcionalmente se conseguirá la dominancia completa de la característica de una especie, como por ejemplo en la hibridación entre el jilguero y el pardillo Sizerín, en la que apenas aparece el color negro de la cabeza del jilguero.
Por lo que respecta a las especies cuyas épocas reproductivas no coinciden, por proceder de hemisferios distintos, lo mejor es cruzarlas solamente entre ellas (por ejemplo, cruzar los serinus africanos entre ellos o con el verderón del Himalaya,etc.). De lo contrario habría que alterar el fotoperiodo para anticipar el celo de una de las dos especies. También se podría esperar un invierno templado que anticipe el celo de las especies de nuestro hemisferio o un otoño cálido que retarde su muda.
Una regla importante es la de cruzar individuos de una talla lo más similar posible evitando machos grandes y hembras pequeñas, pero no al revés, pero incluso en este caso, conviene prestar más atención al carácter de los pájaros que a su talla. Por ejemplo, una hembra de cantor de África puede aparearse incluso con un verderón, porque si ella no lo acepta como pareja lo más probable es que intente darle de comer en vez de perseguirla furiosamente por toda la jaula. Al contrario, un cantor de África macho colocado con una hembra de camachuelo común puede llegar a inhibirla a causa de su insistencia para cubrirla.
Pero, por muchas reglas y métodos de que dispongamos, lo más importante para tener éxito en las hibridaciones es analizar y comprender el carácter de cada pájaro.
Al igual que cuando se desean obtener estirpes puras, los reproductores deberán ser tranquilos y con una salud a toda prueba, partiendo de estas características fundamentales, cada pájaro tiene un carácter que lo hace ser único y que el criador deberá aprender a reconocer reservando los machos más agresivos para las hembras más fogosas y los más mansos para las hembras más sumisas.
sobre las anillas
CAMUFLAJE DE ANILLAS
En numerosas ocasiones sucede que después de anillar una nidada en la que teníamos puestas grandes esperanzas, han aparecido los polluelos tirados en el fondo de la jaula, muertos o helados de frío. A veces llegamos a tiempo y podemos calentar el polluelo en el hueco de las manos y conseguir salvarle la vida. Otras, desgraciadamente, la escena es más desagradable y vemos que a los polluelos literalmente le han arrancado la pata donde le habíamos colocado la anilla. ¿A qué es debido esto? Sencillamente al afán de la hembra por mantener el nido limpio y pulcro.
El instinto le dicta a la hembra que el nido debe estar siempre lo más limpio posible, sobre todo en los primeros días de vida de los polluelos, en los cuales no llegan a defecar al borde del nido. Por eso la hembra se afana en retirar todos los excrementos generados por los pequeños, que de lo contrario se acumularían en el fondo del nido y darían lugar a la proliferación de bacterias con el lógico peligro para la salud de los pequeños. Así, observamos que durante los primeros 6 o 7 días de vida de los polluelos, en el nido no hay ningún excremento. A partir de entonces los pequeños alcanzan a defecar al borde del nido, y la hembra deja paulatinamente de retirar los excrementos, que ahora se acumulan en el borde. Pasados unos días más, los polluelos son capaces de lanzar sus deposiciones directamente fuera del nido, al suelo.
Nuestro problema radica en que el momento idóneo para colocar las anillas se sitúa en el periodo en el que la hembra todavía limpia el nido. Al devolver los polluelos anillados a su madre, ésta ve un objeto extraño, brillante y llamativo en la pata de sus pequeños. Y su instinto le dice que dicho elemento extraño debe desaparecer del nido. Al intentar arrojarlo fuera, puede arrastrar con él al polluelo. O peor aún, si la hembra es extremadamente hacendosa para limpiar el nido, puede arrancar la pata al pequeño.
Este comportamiento no es demasiado habitual en las canarias (aunque siempre hay excepciones: hemos sido testigos en más de una ocasión cómo canarias mataron a todos sus pequeños al intentar quitarles la anilla), pero sí es más común en hembras de fauna europea y exóticas. Es por ello que se hace necesario tomar alguna medida o precaución para conseguir que las anillas pasen “desapercibidas” para la hembra o por lo menos que no despierten en ella una fiebre incontrolable por hacerlas desaparecer del nido. Esto se consigue mediante el camuflaje de las anillas.
Existen diversos métodos y técnicas para conseguir tal fin, como por ejemplo pintar las anillas, tiznarlas, etc. Pero a mí, el método que mejor me ha ido y con el cual no he tenido casi ningún problema (y digo casi porque siempre hay excepciones), es camuflar las anillas con esparadrapo o tiritas de color carne.
Por su sencillez y buenos resultados recomiendo este método a todos los aficionados. Sólo es necesario un poco de esparadrapo (o tiritas), unas tijeras que corten bien, y una pequeña dosis de destreza y paciencia.
En numerosas ocasiones sucede que después de anillar una nidada en la que teníamos puestas grandes esperanzas, han aparecido los polluelos tirados en el fondo de la jaula, muertos o helados de frío. A veces llegamos a tiempo y podemos calentar el polluelo en el hueco de las manos y conseguir salvarle la vida. Otras, desgraciadamente, la escena es más desagradable y vemos que a los polluelos literalmente le han arrancado la pata donde le habíamos colocado la anilla. ¿A qué es debido esto? Sencillamente al afán de la hembra por mantener el nido limpio y pulcro.
El instinto le dicta a la hembra que el nido debe estar siempre lo más limpio posible, sobre todo en los primeros días de vida de los polluelos, en los cuales no llegan a defecar al borde del nido. Por eso la hembra se afana en retirar todos los excrementos generados por los pequeños, que de lo contrario se acumularían en el fondo del nido y darían lugar a la proliferación de bacterias con el lógico peligro para la salud de los pequeños. Así, observamos que durante los primeros 6 o 7 días de vida de los polluelos, en el nido no hay ningún excremento. A partir de entonces los pequeños alcanzan a defecar al borde del nido, y la hembra deja paulatinamente de retirar los excrementos, que ahora se acumulan en el borde. Pasados unos días más, los polluelos son capaces de lanzar sus deposiciones directamente fuera del nido, al suelo.
Nuestro problema radica en que el momento idóneo para colocar las anillas se sitúa en el periodo en el que la hembra todavía limpia el nido. Al devolver los polluelos anillados a su madre, ésta ve un objeto extraño, brillante y llamativo en la pata de sus pequeños. Y su instinto le dice que dicho elemento extraño debe desaparecer del nido. Al intentar arrojarlo fuera, puede arrastrar con él al polluelo. O peor aún, si la hembra es extremadamente hacendosa para limpiar el nido, puede arrancar la pata al pequeño.
Este comportamiento no es demasiado habitual en las canarias (aunque siempre hay excepciones: hemos sido testigos en más de una ocasión cómo canarias mataron a todos sus pequeños al intentar quitarles la anilla), pero sí es más común en hembras de fauna europea y exóticas. Es por ello que se hace necesario tomar alguna medida o precaución para conseguir que las anillas pasen “desapercibidas” para la hembra o por lo menos que no despierten en ella una fiebre incontrolable por hacerlas desaparecer del nido. Esto se consigue mediante el camuflaje de las anillas.
Existen diversos métodos y técnicas para conseguir tal fin, como por ejemplo pintar las anillas, tiznarlas, etc. Pero a mí, el método que mejor me ha ido y con el cual no he tenido casi ningún problema (y digo casi porque siempre hay excepciones), es camuflar las anillas con esparadrapo o tiritas de color carne.
Por su sencillez y buenos resultados recomiendo este método a todos los aficionados. Sólo es necesario un poco de esparadrapo (o tiritas), unas tijeras que corten bien, y una pequeña dosis de destreza y paciencia.
HIBRIDACIÓN EN PAJARERA
Mucha gente cree que la hibridación en pajarera es fácil de conseguir, pero no es así. La única ventaja es que la hembra desovará más fácilmente, mientras que hay una serie de inconvenientes dado que el criador tendrá que entrar varias veces en la pajarera y esto provocará el estrés de los pájaros en un momento en el que necesitan ser molestados lo menos posible. En otras palabras, en las jaulas los pájaros son más fáciles de manipular sin estresarlos demasiado. Naturalmente, el problema quedará prácticamente resuelto si los huevos recién puestos se los pasamos a una nodriza.
Para emplear el método de la canaria en la pajarera bastará con unir siempre una canaria a la pareja; dado que la canaria será la primera en reproducirse, si los huevos están fecundados será señal de que el macho está en celo. En caso contrario, lo más probable es que tampoco estén fecundados los huevos de la hembra con la que lo queremos cruzar. Puede suceder que el macho fecunde a la canaria e ignore a la otra, en cuyo caso habrá que retirar a la canaria de la pajarera.
En la pajarera también se puede emplear un macho con varias hembras, pero en este caso deberá tratarse de un verdadero semental si no queremos acabar con un buen número de huevos sin fecundar. Éste modo funciona bien si se aplica con varias canarias, pero si se trata de hembras de otra especie es posible que se molesten unas a otras. Es importante no superpoblar la pajarera y poner como máximo una hembra por cada metro cuadrado de base y colocando sus nidos cerrados en los ángulos superiores, camuflados con algunas ramas. Si el macho es lo suficientemente autoritario, todos los huevos estarán fecundados, las hembras no se molestarán entre ellas y los polluelos recibirán alimento en abundancia.
Uno de los métodos que se emplean consiste en colocar a una hembra con machos de varias especies para ver con cuál se aparea y sacar luego a los demás. Otro sistema es el opuesto al citado, pero también hay quien coloca en la pajarera machos de distintas especies con hembras de la misma especie o de especies distintas.
En el primer caso conviene escoger machos de distintos géneros que por experiencia ya sepamos que no se atacan entre ellos y unirlos a las hembras en jaulas formando una serie de parejas. Una vez colocadas las parejas en la pajarera, si un macho no cubriese a su hembra lo haría uno de los otros. Si los machos se pelean entre ellos sacaremos al más pendenciero, o le dejaremos solamente a él y sacaremos a los demás.
En el segundo caso, las hembras serán trasladadas a la pajarera en otoño y los machos en primavera cuando ya estén en celo. Para no romper el delicado equilibrio del aviario, si se tiene que introducir una nueva hembra será mejor esperar a que las que ya están en la instalación estén incubando sus huevos, así no se alterarán tanto al ver que el macho corteja a la recién llegada. De todos los métodos descritos, cuando no se emplean canarias es preferible emplear el de la pareja fija; con o sin canaria de desfogue
Mucha gente cree que la hibridación en pajarera es fácil de conseguir, pero no es así. La única ventaja es que la hembra desovará más fácilmente, mientras que hay una serie de inconvenientes dado que el criador tendrá que entrar varias veces en la pajarera y esto provocará el estrés de los pájaros en un momento en el que necesitan ser molestados lo menos posible. En otras palabras, en las jaulas los pájaros son más fáciles de manipular sin estresarlos demasiado. Naturalmente, el problema quedará prácticamente resuelto si los huevos recién puestos se los pasamos a una nodriza.
Para emplear el método de la canaria en la pajarera bastará con unir siempre una canaria a la pareja; dado que la canaria será la primera en reproducirse, si los huevos están fecundados será señal de que el macho está en celo. En caso contrario, lo más probable es que tampoco estén fecundados los huevos de la hembra con la que lo queremos cruzar. Puede suceder que el macho fecunde a la canaria e ignore a la otra, en cuyo caso habrá que retirar a la canaria de la pajarera.
En la pajarera también se puede emplear un macho con varias hembras, pero en este caso deberá tratarse de un verdadero semental si no queremos acabar con un buen número de huevos sin fecundar. Éste modo funciona bien si se aplica con varias canarias, pero si se trata de hembras de otra especie es posible que se molesten unas a otras. Es importante no superpoblar la pajarera y poner como máximo una hembra por cada metro cuadrado de base y colocando sus nidos cerrados en los ángulos superiores, camuflados con algunas ramas. Si el macho es lo suficientemente autoritario, todos los huevos estarán fecundados, las hembras no se molestarán entre ellas y los polluelos recibirán alimento en abundancia.
Uno de los métodos que se emplean consiste en colocar a una hembra con machos de varias especies para ver con cuál se aparea y sacar luego a los demás. Otro sistema es el opuesto al citado, pero también hay quien coloca en la pajarera machos de distintas especies con hembras de la misma especie o de especies distintas.
En el primer caso conviene escoger machos de distintos géneros que por experiencia ya sepamos que no se atacan entre ellos y unirlos a las hembras en jaulas formando una serie de parejas. Una vez colocadas las parejas en la pajarera, si un macho no cubriese a su hembra lo haría uno de los otros. Si los machos se pelean entre ellos sacaremos al más pendenciero, o le dejaremos solamente a él y sacaremos a los demás.
En el segundo caso, las hembras serán trasladadas a la pajarera en otoño y los machos en primavera cuando ya estén en celo. Para no romper el delicado equilibrio del aviario, si se tiene que introducir una nueva hembra será mejor esperar a que las que ya están en la instalación estén incubando sus huevos, así no se alterarán tanto al ver que el macho corteja a la recién llegada. De todos los métodos descritos, cuando no se emplean canarias es preferible emplear el de la pareja fija; con o sin canaria de desfogue
lo primero de todo bienvenida al foro y lo que yo soy el que mas se de mixtos no te lo creas no soy yo el que entiende son mis pajaros que son buenos el criador es el propietario pero el que realmente tiene el merito son ellos y ellas el secreto es cojer la pareja adecuada bueno vamos al tema demomento tienes lo mas esencial dos jilgueros adultos y dos canarias jovenes lo primero de todo son dos jaulones de cria basta de 60 cmt yo al ser primerizos los juntaba los cuatro en una jaula de cria y los tendria dos semanas juntos para que se conozcan y no se estrañen cuando los juntes otra vez y asi de esta manera veras quien se lleva bien con quien y no tendras problemas de peleas cuando esten en celo cuando allas visto el tema de la comvivencia los separas los jilgueros solos en su jaula de reclamo de esas de plastico que venden en pajarerias y las canarias las puedes tener juntas eso si si ves que se llevan bien .cuando llege el final de enero ya puedes empezar a solear y campear los jilgueros y en el mes de febrero los metes en jaulas de cria la mitad para el jilguero la mitad para la canaria separados en la misma jaula pero que no se vean y empiezas a encelar al jilguero con el producto que mas te guste y una semana despues empiezas a encelar ala canaria cuando veas que la canaria empieza a piar mas de lo normal le quita la pantalla para que se vean pero separados por una rejilla veras como al poco tiempo el jilguero le da picos con su pico y le ofrece comida cuando esten una semana asi le metes material para construir el nido ala canaria y empezara a cogerlo y llevarlo de un lado para otro y cuando eso ocurra le quitas la rejilla y los juntas y esa misma noche le pones el nido exterior mejor asi puedes manipularlos sin molestar a nadie y ya veras como empieza el jilguero a vailar cantandole a la canaria cuando la pise empezara a construir el nido y pondra los huevos los huevos se los tuienes que quitar y guardarlos y les vas poniendo de plastico asi cuando se eche a incubar los cambias todos y le pones los sullos y en doce trece dias te saldran todos el mismo dia y no tendras problemas de los tipicos polluelos mas pequeños que otrios todos seran iguales eso si cuando los juntes le pones toda clase de comida siempre lleno que vean que sobra comida y pasta de cria ese es un truco la canaria que ve mucha comida en su jaula tiende a poner mas huevos minimo 5 porque sabe que no le ba faltar comida para su priole y te hara tres puestas cuando te nazcan los pollitos vigila que el macho no moleste a la canaria si es asi se lo quitas que la canaria los criara solita no nesecita ayuda y esto es todo para criar en casa si es en criadero la cosa cambia un poco pero es similar si todo te va bien como te e dicho y si tienes algun problema cuando nazcan aqui estaremos todos los compañeros de este foro para ayudarte un saludo y suerte