Novato
Publicado: Sab May 17, 2008 5:59 am
Buenas a todos, soy nuevo en este mundillo del silvestrismo pero me apasiona.
Todo empezó de una manera muy extraña, un buen día paso por una armería y decido comprarme una escopeta de balines, un capricho, la mas potente, mejor, mas cara, de máximo calibre, mira telescópica, etc...
Y después de muchas horas de tirar a una diana para afinarla decido salir al monte a cazar o algo asi. Despues de unas horas pegando tiros a los árboles, porque no veía nada vivo a que disparar, me siento a fumar un cigarrillo y frente a mi, a unos 20 metros se posa un pajarito sobre un acebuche, y le pegué un tiro, lo abatí y corrí a ver lo que había hecho mi preciosa escopeta a ese pobre pajarito. Al ver el pajarito, o lo que quedaba de él, me sentí un ASESINO, había hecho algo que no debía y a partir de ese momento decidí no disparar a animales, es absurdo.
Enterré el pajarito, que era un jilguero precioso y me marché a casa.
En los días siguientes sólo pensaba en el jilguero y hasta iba al monte para escuchar a los pajaritos y disfrutar de su canto, hasta después de haber matado ese jilguero no me di cuenta de lo que se es capaz de escuchar en el monte.
He decidido dedicar parte de mi tiempo libre a educar a uno o varios jilgueros para poder disfrutar de su canto.
Espero no haber sido pesado contando mi pequeña historia, y tambien espero que si alguien con escopetilla de balines hace lo que yo hice se arrepienta igual que como lo hice yo.
Gracias y saludos a todos.
Todo empezó de una manera muy extraña, un buen día paso por una armería y decido comprarme una escopeta de balines, un capricho, la mas potente, mejor, mas cara, de máximo calibre, mira telescópica, etc...
Y después de muchas horas de tirar a una diana para afinarla decido salir al monte a cazar o algo asi. Despues de unas horas pegando tiros a los árboles, porque no veía nada vivo a que disparar, me siento a fumar un cigarrillo y frente a mi, a unos 20 metros se posa un pajarito sobre un acebuche, y le pegué un tiro, lo abatí y corrí a ver lo que había hecho mi preciosa escopeta a ese pobre pajarito. Al ver el pajarito, o lo que quedaba de él, me sentí un ASESINO, había hecho algo que no debía y a partir de ese momento decidí no disparar a animales, es absurdo.
Enterré el pajarito, que era un jilguero precioso y me marché a casa.
En los días siguientes sólo pensaba en el jilguero y hasta iba al monte para escuchar a los pajaritos y disfrutar de su canto, hasta después de haber matado ese jilguero no me di cuenta de lo que se es capaz de escuchar en el monte.
He decidido dedicar parte de mi tiempo libre a educar a uno o varios jilgueros para poder disfrutar de su canto.
Espero no haber sido pesado contando mi pequeña historia, y tambien espero que si alguien con escopetilla de balines hace lo que yo hice se arrepienta igual que como lo hice yo.
Gracias y saludos a todos.